domingo, 15 de noviembre de 2009
Último Pepsi: LFC se van ¿Vuelve IKV?
El domingo finalizó la quinta edición del Pepsi Music con un inpecable Catupecu Machu en el escenario Claro. Dante Spinetta cerró en el Isla y dejó abierta la posibilidad de que vuelva Illia Kuriaki an The Valderramas (IKV) a la vez que Los Fabulosos Cadillacs anunciaban su re-despedida. El volúmen escaseó y el público demostró su descontento (por los decibeles en relación al precio de la entrada)
Con su fiesta gitana sorprendió Gogol Bordello, una de las mejore performances de la noche. El violín frenético de Sergey Ryabtsev hizo estallar la audiencia, empero sin volúmen. Por estricta ordenanza del Gobierno de la Ciudad y a causa de la denuncia de una vecina por ruidos molestos el volúmen debió pasar de 105 a 95 decibeles.
Más tarde vendrían Los Fabulosos Cadillacs (LFC) junto a Misterio (la banda de Flavio Cianciarullo con su hijo batero) y anunciaron que se separarían nuevamente.
El cierre del escenario Isla (en coordinación con el show de LFC) lo hizo Dante Spinetta con canciones de su último disco "El Apagón" como En la mía, Seas quién seas, Ponémela en la cara y Olvídalo, que suele deir "IKV no creo que vuelva así que no pregunten más y pasenme la yerba", esta vez dijo "IKV quiero que vuelva". Mientras, la otra mitad del extinto grupo, Emmanuel Horvilleur, miraba desde abajo. Al finalizar su show, Dante invitó a sus seguidores a quedarse a ver a sus amigos de Calle 13, que cerraron en el escenario Pepsi.
Con un show multitudinario pero con problemas insalvables de sonido (que todo el tiempo parció como si algo le faltara) los puertoriqueños hicieron bailar al Club Ciudad de Bs. As. desde la primer canción: No hay nadie como tu.
En la espalda, René Pérez lució un "Say no more" -como lo hizo en su último espectáculo en Argentina en abril pero ésta vez menos denunciante que el "¿Dónde está Luciano Arruga?"-. El sonido no estalló en ningún momento, lo que salvó el show fue el carisma del líder que tenía a las chicas "escupiendo versos".
El broche lo ajustó Catupecu Machu que, a pesar de los 95db se oyó impecable, con temas nuevos de Simetría, el último álbum y con un a capella de Fernando Ruiz Díaz de Cuadro dentro de cuadros que imrovisó por un problema en su guitarra.
Viajar sin mapa y sin pegar un ojo
Publicado por el suplemento Si! el 18/09.
Por Ivanna Barbagallo.

Cuando nos juntamos con René no dormimos": Dante Spinetta lo expresa entrecortado por un bostezo y deja de manifiesto que el máximo exponente del pecado estuvo en Buenos Aires durante el fin de semana.
Luego del lanzamiento de Sin mapa, el DVD que registra los viajes de Calle 13 por América Latina, de enterarse que fue elegido para ser el presentador en los Premios MTV (15 de octubre, desde Los Angeles) y de las posteriores nominaciones, el Residente llegó el martes de incógnito a Buenos Aires. El jueves anduvo vagando por Club 69 con Dante, su amigo y ahora también contrincante en la terna "Mejor Artista Urbano" de los Premios MTV. El sábado estuvieron por Rumi y después de ahí se juntaron en la casa de un amigo en común en Villa Urquiza a improvisar. En las andanzas se prendieron Rafael Arcaute (productor de Calle 13), Valentino Spinetta y Antonio "Toy" Hernández, ex tecladista de Control Machete, quien también hizo escala en el país para disfrutar de la movida porteña.
"Estoy cansado porque ayer terminamos a las cuatro de la mañana de grabar mi disco", revela Dante sobre la participación de Residente en el CD que saldrá a la venta antes de fin de año pero que aún no tiene nombre. Y agrega que habrá "otros invitados estelares".
Esta visita a la Argentina (que se repetirá en noviembre para tocar en el Pepsi Music) es más bien su modo de conocer distintas realidades que le ofrezcan materia prima para escribir. Esa actitud de sabueso no le deja otra que seguir por ahí "de rolo" y que, en definitiva, el nombre de la banda no se convierta en una simple etiqueta nominal. "Si no conozco no puedo componer, escribiría cosas autobiográficas y sería un aburrimiento", concluye Residente. Así lo explica en Sin mapa, que salió hace unas semanas en la Argentina y que muestra lo más oculto del continente latinoamericano: "La gente se pregunta qué inspira a Calle 13, pues sencillo: lo que nos rodea".
-¿Cómo surgió la idea de hacer un documental?
-A mí se me ocurrió y luego de hacer esto fue creciendo la idea. Originalmente iba a ser algo para nosotros, no un documental.
-Y al final lo editaron...
-Sí, quedó súper bueno. No tiene el más mínimo porcentaje de arrogancia, es genuino.
-Dijiste que conducir los Premios MTV está bueno para decirle a la gente "lo que te venga en gana". ¿Qué tenés en mente?
-(Risas). No te digo ahora porque sino me sacan, creo que MTV va a tener un delay de diez segundos para borrar, pero voy a pedir que no me editen tanto.
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La última cita se entiende en perspectiva hacia el pasado, con su interpelación al "filósofo argentino" Diego Maradona cuando reprodujo la frase que lo hizo recorrer el mundo por última vez. René lo hizo en el podio de ganador como mejor artista urbano en los Premios MTV Latinoamericanos 2009.
jueves, 5 de noviembre de 2009
Vera Spinetta: "Me da gracia verme en la tele"
A punto de cumplir los 18, la menor de los Spinetta cuenta sobre su naciente carrera como actriz de cine ("Las viudas de los jueves") y televisión ("Mitos").
Publicado el 31 de julio de 2009 por el suplemento Si!
Por Ivanna Barbagallo
Todos somos un poco tortugas. Por lo menos, al momento de elegir la carrera que queremos seguir, nos encontramos con esa mochila intransferible que nos marca lo que nuestros ancestros forjaron. Un poco es así para Vera Spinetta, la más joven del clan, que admite que tiene que ser "buena en lo que haga", por la historia que sus familiares más cercanos le dejaron. Sin embargo, puede hacerse cargo del legado artístico sin problemas: "No soy la oveja negra, no la hay. Estoy inaugurando la actuación en la familia".
Desde los cinco años tiene en claro que quiere actuar: "Hacía danza y a la salida de una clase me di cuenta de que quería ser actríz, todo el tiempo interpretaba personajes. Pero no lo veía". El año pasado dejó el colegio para dedicarse al rodaje de Las viudas de los jueves. Revela que la rutina no es para ella y que siempre le resultó difícil el colegio pero que igual va a dar las materias para concluir la etapa.
-¿Cómo ves que tu primer trabajo haya sido en cine?
-¡Ay, qué lindo! Me considero afortunada, nunca imaginé que lo primero iba a ser una película y menos de Marcelo Piñeyro, que me parece un gran director. Sólo vi un par de escenas, pero lo que vi me pareció increíble. En realidad, me da vergüenza verme porque empezás a juzgar. Pero le puse mucho empeño.
-Y verte en la televisión, ¿que te produce?
-Me da mucha gracia verme en Mitos porque tengo 17 años y hago de Lucía, que tiene 14, y parezco de esa edad. Para eso me remonté a cómo viví esa época.
-¿Qué tienen en común?
-Somos muy caprichosas, aunque ahora trato de lidiar con eso. Soy familiera y sensible como ella, pero no soy tan clásica ni religiosa: nunca lo fui. Ella está en una etapa de elección donde se seleccionan amistades y está experimentando salir con una chica.
-¿Vos también experimentaste con chicas?
-No, siempre estuve ocupada en los hombres. Siempre me gustaron muchos a la vez (NdR: suelta una carcajada). No tuve mucho tiempo tampoco, hace un año y medio estoy de novia y me olvidé de todo.
-¿Quiénes son tus referentes teatrales?
-No tengo. Hay muchos que me gustan. Norman Briski me parece excelente y tal vez empiece a estudiar con él el año que viene, pero me da un poco de miedo. Igual soy amiga de la hija (NdR: más risas). En Las viudas de los jueves aprendí de los grandes porque no me acerqué de cholula, fui como soy.
Para aquellos capaces de hacer cualquier cosa con tal de tener un segundo de exposición mediática (onda Guido Suller y compañía) o las portadoras de los glúteos turgentes que salen en las revistas de chimentos, la fama es el capital más preciado. Sin embargo, no es así para la más pequeña de los Spinetta, que prefiere juntarse con amigos en una casa y evitar la muchedumbre de un boliche. Su mamá le advierte que también eligió una carrera donde es posible que la paren por la calle dentro de poco pero, sin duda, prefiere que la reconozcan por su propio mérito que por ser "la hija de".
-Parece que te pesa un poco el apellido ¿Tuviste malas experiencias con eso?
-Muchas veces me pregunté por qué mi vida es así. Una persona se me acercó como amiga, pero fue por interés. Por ahí estoy en la playa en bikini y se acerca alguien y tal vez no tengo ganas. Igual lo entiendo, no me enoja.
-¿Qué miedos tenés respecto de tu carrera?
-A veces me agarra temor de no poder tomarme un café tranquila. No quiero ir en el colectivo y que me miren pero esto es un pack, viene todo junto y es lo que amo. No puedo escapar.
jueves, 20 de agosto de 2009
Desempolvemos emociones
Es triste ver hechos como los acaecidos en relación al veredicto del juicio por la tragedia de Cromañón. Me siento un poco con la obligación de expresar lo que siento al respecto, que no es por eso escaso de confusión. Es probable que muchos de los lectores de estas líneas sepan el por qué de mi necesidad. A los otros les cuento que parte un poco de las emociones removidas, quizás empolvadas, que me produce revivir la tragedia del 30 de diciembre del 2004, donde perdí a una amiga. Espero no acercarme a un sentimentalismo fácil pero, sin querer, esa es la sensación que a uno le queda cuando le cuenta a alguien por primera vez que es “amiga de alguien que murió en Cromañón”. Estimo que la obligación me nace, en parte, de recordarme que compartíamos el amor –idílico por ese entonces- a una profesión: casi al unísono decidimos hacer carrera de periodistas. Ella por
Absurda. Esa es la palabra que encuentro para definir la sentencia. Hay un bache lógico que el veredicto dejó: si el manager es culpable, los chicos de la banda de Callejeros estaban al tanto de lo que sucedía. A menos que quiera pensarse que Diego Argañaráz lo hizo a sus espaldas, algo no muy creíble a priori. Sin embargo, nada de eso me cambia.
Sentí una mezcla de sensaciones que me hicieron recordar aquella larga noche en vela, que me encontró en Miramar y me dejó abstinente de festejar el año nuevo por un año. Fueron dos períodos en uno, que culminó recién con un duelo acabado y muy privado. Tristeza es lo que me da ver que hay quienes no pueden despegarse ni un instante de esa noche. Como dice Walter Benjamín, filósofo alemán de Siglo XIX, la justicia siempre excede al derecho. Esa palabra tan anhelada es un ideal que corresponde a cada uno de manera individual, así como la libertad, que tampoco puede volcarse en leyes, ella siempre es mayor a lo que se puede poner en un papel.
Los ideales tienen eso, son hermosos en nuestra mente y por ser un pensamiento es que se amplifica su hermosura porque justo cuando los queremos poner en práctica se desvanecen sin consultar a su progenitor. Por lo tanto, no se puede pretender cerrar una herida con la justicia, que parece asemejarse a la arena seca imposible de apretar en un puño. No existe veredicto que pueda satisfacer a los familiares y amigos que quieran sanar con él su dolor.
Tengo la convicción de que fue muy importante que se expidiera la justicia en este caso y en un relativo corto plazo. No se si es justa o no la sentencia, no entiendo palabras jurídicas pero puedo comprender que el remedio no está en Tribunales. Entiendo imprescindible que no se repita algo similar, para mí, eso es hacer justicia. Sin embargo a esto lo encuentro aún más difícil que agarrar la arena seca. Teníamos la experiencia de Kehyvis, otro incendio donde murieron 17 chicos en el ´93, y dejamos prescribir la causa.
Algo de intolerancia me generó observar el festejo impúdico de los que hinchaban por la banda musical porque eso fue, una hinchada. Un Boca-River sangriento, dos rivales, uno se ríe y el otro llora y se enviolenta, irracional pero lógicamente –aunque la expresión parezca contradictoria-. Lo mismo me produjo la señal inglesa de dedo mayor hacia los padres de las víctimas de parte de la madre del Pato Fontanet, el cantante. Insisto en mi nulidad para comprender la pertinencia del veredicto pero me provoca mucho rechazo la actitud de la banda luego de Cromañón. No entiendo en qué momento se generó el abismo entre ambos bandos si antes eran uno, ni la soberbia de algunos integrantes de la banda que se enceguece por el brillo del camino a la gloria que pretenden.
Los primeros días que se habló de la sentencia no me movilizó mucho el tema. El segundo tampoco, el día de la sentencia tampoco pero hoy, ya cargada de las repercusiones y sin poder eludir adentrarme en el tema, que en cada grupo que frecuento es comentado, no pude evitar racionalizar una angustia nostálgica por lo que fue aquel día. Y no está mal hacerlo de vez en cuando y con entereza, permitiéndome recordar del mejor modo a aquella persona por la que tanto lloré.
A Sole, a las otras 193 víctimas fatales de Cromañón y a las incalculables personas que lo padecen y sobreviven.
lunes, 10 de agosto de 2009
La naranja mecánica del 2009
El clásico film de Stanley Kubrick de 1972, que representa los intentos conductistas por “enderezar” a los delincuentes, parece tener hoy un significado fundamental cuando se pone en boga la inseguridad social y la delincuencia juvenil. El film parece demostrar que Alex, el protagonista rebelde con intereses de violación y ultra-violencia, es efecto de la misma sociedad, que termina por volverlo loco.
Ya por el 1500 Tomás Moro en Utopía comenzaba a comprender a la delincuencia como un producto social y a ver cuán injusta era la sociedad echando toda la culpa a los ejecutores de la delincuencia y dándoles la pena capital -para ese entonces- cuando es ella también quien los crea. Sin embargo, en el análisis de la delincuencia en el 2008 estos conceptos tan útiles para entender la dinámica social, parecen haber sido dejados de lado.
La novela de Anthony Burgués, publicada en 1962, muestra que todas las acciones sobre o con un hombre producen sus efectos en él. La película lleva necesariamente a entender que los hombres son seres sociales, y como tales, tienen formas de aprehender la realidad, con modos necesariamente subjetivos; estas características son imposibles de modificarse con ecuaciones matemáticas ni soluciones radicales.
Entonces, ¿no sería óptimo que los candidatos vieran que las soluciones no pueden ser la construcción de más cárceles o una ley que baje el número de edad para poder mandarlos a prisión? ¿No les daría muchas herramientas ver el clásico de Kubrick?
Hoy, luego de pasar por lapsos crueles de Estados duros, estamos en un momento donde todo vale, y ni siquiera se piensa un modo de entender la cuestión social: el Estado está ausente y muchos optan por la justicia por mano propia. Ya no está el fabuloso debate que instaló La naranja mecánica en nuestras mentes, sólo nos queda de su presencia su ácido sabor.
viernes, 24 de julio de 2009
Alejo Ortiz: "Sigue habiendo holocaustos"

(entrevista hecha en 2008)
Es el mediodía en el barrio de las Cañitas cuando la figura de Alejo Ortíz se acerca apresurada, como si estuviese llegando tarde. Por el contrario, es puntual. De aquel adolescente que protagonizó Verano del ´98 sólo queda experiencia incorporada. A los 34 rememora el encuentro con la actuación. Es hijo de un director de teatro y la actriz Susana Ortiz y, como no podía ser de otra manera, se encaminó a explotar su veta artística. Estudió Bellas Artes pero cuando se recibió se dio cuenta que “no quería ser maestro”. Fue entonces que eligió otra carrera: cine. “Y ahí -describe- haciendo los ejercicios delante de cámara para el grupo, me di cuenta que me gustaba la actuación”. Esa colisión, aunque tuvo la desaprobación de su madre, sería mucho más que un capricho inmaduro.
- ¿Cómo es la relación con tu madre en cuanto a tu profesión?
- Cuando decidí empezar a actuar lo charlé con ella y creía que lo estaba eligiendo por mandato familiar. Igual empecé a estudiar con Norman Britsky y seguí estudiando cinco años más. Con el tiempo vino la aprobación. En muchos momentos hablamos de los trabajos y nos criticamos, a veces no estamos de acuerdo, a veces si. Ella es una excelente actriz pero no tomo cosas en lo técnico para trabajar porque nos formamos en tiempos distintos con maestros diferentes. Lo que tomo de ella es la fuerza que tiene como actriz. Creo que eso es de familia. Nos damos bastante bola en el trabajo. Todas nuestras críticas nos las tomamos de manera constructiva.
- ¿Cómo realizás el proceso de construcción del personaje?
- Todo depende del personaje y del contenido del proyecto que estés haciendo. Por ejemplo, en Todos los judíos fuera de Europa, si bien yo sabía mucho del tema porque me apasiona históricamente, me puse a estudiar sobre el holocausto, vi muchas películas, hablé con sobrevivientes que viven en Argentina y con gente de la comunidad alemana. Después viene la construcción con el director y la búsqueda en los ensayos. Por lo general, a mi me sirve más abordar primero lo físico y eso me va llevando al proceso interno.
Subirse al escenario le generaban miedos que con los años pudo superar. Eligió esa obra para afrontar aquellos temores porque cree que las soluciones finales no quedaron en el holocausto judío. “Es un horror que siguió y seguirá pasando: con los inmigrantes que están en España encerrados en containers que parecen viviendas, en Guantánamo con los árabes. Vivimos la solución final en este momento.” Dio muchas charlas con Salo Pasik en comunidades judías donde trataba de decir que el holocausto judío era un horror pero que había que “concientizarse que seguía habiendo holocaustos, tremendos, que no era el único”. Sin embargo, por mucho que se esforzó por mostrar su mirada, a veces se vivía como una “falta de respeto” su opinión.
- ¿Cuál creés que fue la función social de esa obra?
- La memoria. El pueblo judío la tiene muy ejercitada pero está haciendo el esfuerzo para que los jóvenes no la pierdan, porque la están perdiendo. Al igual que nosotros, que también tuvimos nuestro holocausto. Si no se tiene memoria es imposible construir una sociedad. Hay gente de 19 años que no sabe quién es Jorge Rafael Videla, así es imposible, pero no es culpa de la gente de 19 años… Es producto de la sociedad en que vivimos. Es fruto de la frivolidad del capitalismo que avanza a pasos agigantados. La exclusión social, por ejemplo, es una solución final también pero de otro modo.
- Esos son los tiempos en que vivimos. Cuando tengo que pagar el alquiler no tengo contradicción porque vivo en este sistema igual que vos, igual que todos. Creo que se lucha tratando de tener el compromiso donde se pueda. A veces trabajo en programas frívolos y a veces no, pero si el programa es trivial trato de tener el compromiso de actuar y tomármelo lo más en serio posible. Ahí está mi ideología. Es difícil para mí igual, creo que está todo muy confundido.
- (Mira para arriba y piensa…) No se la verdad. Podría hablar de lo que me gustaría: tener una familia, con hijos, no pasar baches económicos y esas cosas. Lo mismo que todo el mundo en el fondo, pero realmente no sé si me imagino así. Quizás sigo siendo soltero.
Revela que de César, su actual personaje en la tira de Telefé*, tiene mucho: ambos están en medio de una separación y tienen amigos muy arraigados. Se diferencian en que “quizás” no es tan torpe como César, ni tan “looser”, aunque en el sentimiento sí. Se define como un melancólico que tiene pensamientos “medio darky”, aunque se escuda tras un actor sonriente y seguro. En los 50 minutos de entrevista logra despojarse de esa imagen fuerte y ahonda sobre sus inseguridades personales: los miedos que le tenía al teatro y su cuenta pendiente con el cine. Sin embargo, una vez apagado el grabador, vuelve el personaje social de hombre seguro que se profundiza con el pedido de una foto de parte de una fan, al grito de: “Lo sigo desde los 11 años”.
sábado, 18 de julio de 2009
Cuatro meses sin Luciano Arruga

Por Martín Filipic, Alejo Díaz e Ivanna Barbagallo
El primero de febrero pasado, la madre de Luciano Arruga, Mónica Alegre, denunció en el Destacamento policial de Lomas del Mirador, partido de La Matanza, que su hijo no había vuelto a casa. Un rastrillaje hecho con perros confirmó que, la noche que desapareció, el menor estuvo en esa dependencia y en un patrullero. Los ocho policías que estuvieron de turno aquella madrugada fueron pasados a disponibilidad.
Más información en www.lucianoarrugadesaparecido.blogspot.com
Un chico del barrio 12 de Octubre como cualquier otro de un barrio humilde. Era morocho, alto y escuchaba reggaeton. Su condición social lo obligó a dejar el colegio pero le había prometido Vanesa que iba a retomar sus estudios. Con su hermana tenía muy buena relación y se había tatuado un “Vane” en alusión a ella.
Lo primero que se dijo de Luciano cuando no aparecía fue tenía problemas con las drogas, máxima refutada por sus familiares. Sin embargo ¿Cuál es la importancia de tal cosa? ¿Acaso no es el mismo esquema de pensamiento que se aplicó durante mucho tiempo en períodos dictatoriales? Parece que el “algo habrán hecho” aún no se ha ido, perenne en la idea de la criminalización de algún sector, hoy, el de los pobres.
Publicado en la revista Mavirock Nº12.

